La reconquista en Andalucía

La reconquista en Andalucía no puede empezar por un partido creado en las sucursales relativas de la derecha madrileña, pero tiene acogida desde los sectores más reaccionarios (terratenientes latifundistas, clero retrógrado y pederasta, facciones del ejército español que viven en el olvido) que quieren autoafirmarse en su condición. Como partido rancio, sacado de un armario con espejo y aroma a naftalina, parece como ese mueble de la salita de estar que nunca pasa de moda. En los cuadros de la entrada imágenes de señores a caballo, damas que viajan en carroza tirada por purasangres jerezanos y que reproducen escenas de un país que podría compararse con la Rusia prerrevolucionaria en una obra escrita por Chejov o por Tolstoi. El miedo que nos proporcionan algunos partidos políticos oscuros tiene que ver con el alcance del daño que puede provocar un depredador que elimina todo lo que tiene a su alrededor. En términos de ese depredador, se construye una cultura depredadora. Viktor Orban es el modelo de convivencia del señor Abascal. Ese Viktor que prefiere una Europa alejada del Islam pero en la que Budapest siga siendo el gran prostíbulo de todos los turistas sexuales posibles. De veras, un gran patriota. Un país vendido completamente al capital internacional, sin regulación posible. Lanzando proclamas xenófobas al mundo, implementando el odio como herramienta política.
Grandes corporaciones se lanzan a expoliar los territorios y la clase proletaria se empobrece de forma sistemática más y más que antes. De veras, Vox es un partido patriota y trae vientos destructivos...

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