La hipocresía de la retórica cristiana.

Llega la Navidad
y una Religión se pone en marcha
con sus múltiples sucursales
para hacerle el trabajo sucio
al Dios Dinero.
Niños huérfanos
salen a relucir en las canciones,
la soledad del caminante
viene a renombrar esta tarea
de sacar a la luz,
de hacer partícipe
a la sociedad egoísta
de semejante dilema.
Pero mientras asistimos
a la canción que un coro de niños
y niñas bien amaestrados
y convenientemente domesticados
siguiendo los preceptos del sistema
repiten con sus tiernas voces,
uno se plantea:
¿cuál es la programación didáctica que subyace
a elevar a la hipocresía de la retórica cristiana
a su dimensión cognitiva?
Vénganse conmigo a Vallecas.
Vean lo que allí se cuece.
No es África pero es parecido.
Si quieren de veras
que no haya injusticia en el mundo,
no colaboren, y no la promuevan.
Jose Luis Perales tuvo una época
reivindicativa
pero sólo hacía una crítica constructiva
de la sociedad castellana,
sin vincularse ni comprometerse políticamente
dejando canciones amables
de domingo de verbena.

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