Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! César Vallejo
En el mismo día que me comunican el despido
de la empresa,
me informan de que me cesan como entrenador
del equipo de futbol benjamín
y estos dos golpes ahora toca encajarlos
como boxeador acostumbrado
a fajar.
Sumirme en una especie de reflexión - acción
que permita sacar conclusiones, ver qué se puede mejorar
para próximas ocasiones.
Porque ha habido errores como es evidente,
pero hay sistemas que dejan de ser comprensivos,
porque hoy día todo corre con el ritmo vertiginoso
propio de las descargas eléctricas de un rayo tras una tormenta.
Según la empresa no he sabido adaptarme al grupo,
un elenco humano inigualable,
en el que tienen cabida todo tipo de especímenes
varios en los que la hipocresía reina como si fuera
monarca de por vida.
Según el club de futbol, la imagen ha quedado dañada
tras la expulsión del otro día
y es que no han querido comunicármelo ni siquiera vía telefónica,
han elegido el cobarde turno de la actual mensajería.
Toca pensar sí, y qué hacer para la próxima vez,
qué conductas mejorar.
Pero me temo que volveré a la senda del solitario,
porque no conozco otra,
por angostas calles de luz trémula,
a musitar algunas verdades
y a gritar delirios
del fugitivo cazador de sueños.
En el mismo día que me comunican el despido
de la empresa,
me informan de que me cesan como entrenador
del equipo de futbol benjamín
y estos dos golpes ahora toca encajarlos
como boxeador acostumbrado
a fajar.
Sumirme en una especie de reflexión - acción
que permita sacar conclusiones, ver qué se puede mejorar
para próximas ocasiones.
Porque ha habido errores como es evidente,
pero hay sistemas que dejan de ser comprensivos,
porque hoy día todo corre con el ritmo vertiginoso
propio de las descargas eléctricas de un rayo tras una tormenta.
Según la empresa no he sabido adaptarme al grupo,
un elenco humano inigualable,
en el que tienen cabida todo tipo de especímenes
varios en los que la hipocresía reina como si fuera
monarca de por vida.
Según el club de futbol, la imagen ha quedado dañada
tras la expulsión del otro día
y es que no han querido comunicármelo ni siquiera vía telefónica,
han elegido el cobarde turno de la actual mensajería.
Toca pensar sí, y qué hacer para la próxima vez,
qué conductas mejorar.
Pero me temo que volveré a la senda del solitario,
porque no conozco otra,
por angostas calles de luz trémula,
a musitar algunas verdades
y a gritar delirios
del fugitivo cazador de sueños.
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