Declaración de un hedonista

De chico comenzó a trabajar muy pronto
El campo lo llamó muy temprano
Como a sus padres y hermanos
De joven se hizo rápidamente conductor
Y llevaba camiones
arriba y abajo
describiendo el mecanismo de una polea
o el de una biela.
De más mayor se casó y tuvo tres esposas.
Hoy sentado en la barra de la cafetería
del intercambiador de Avenida América
ve cómo las pocas letras que aprendió
no le sirven para rebatir con buenos argumentos
(¡pobre!)
la crítica constructiva relacionada con la dictadura y el dictador.
Se acerca, echa el aliento que huele a rayos y centellas,
y grita, recurso del incapaz.
"El trabajo me posibilitó cumplir mis deseos,
y me dio placer", sostiene.
Con tantos años, víctima del hedonismo, me despido de él
porque voy a agarrar el autobús rumbo al trabajo.

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