A mi amiga Yolanda porque lo pasa mal con Mister Pucela
Como un viento frio de la meseta norte,
aparece Mister Pucela
y automáticamente el Pisuerga
está congelado y el periódico
del Norte de Castilla saca un titular sangrante.
Porque Yolanda sufre por amor
pero a Vicente nada le importa.
Él va de flor en flor,
como abeja en el otoño que se termina.
Pero la cultura invoca a los artefactos,
y, en éso, Yolanda no cede.
La idealizada figura paterna
es un listón demasiado alto
pero hay que desmitificar al mito.
Sí, es un trabajo de deconstrucción del personaje.
Merecemos ser amados por ser nosotros mismos,
necesitamos amarnos
antes de amar
y no reclamar ese afecto no dado,
esa palabra que debe anteponerse - según nuestro criterio -
ante el silencio.
Yolanda establece la oferta
pero Mister Pucela la acepta a medias.
Quiere la flor de manera momentánea
y volver como el rocío,
en el alba,
siempre que se le antoje,
sin atadura de ningún tipo.
En este mundo de impostores,
de afectos líquidos,
Yolanda quiere un amor a plazo fijo,
con calor de invernadero
pero Almería
está lejos de la Pucela de Sergio Leone.
Como un viento frio de la meseta norte,
aparece Mister Pucela
y automáticamente el Pisuerga
está congelado y el periódico
del Norte de Castilla saca un titular sangrante.
Porque Yolanda sufre por amor
pero a Vicente nada le importa.
Él va de flor en flor,
como abeja en el otoño que se termina.
Pero la cultura invoca a los artefactos,
y, en éso, Yolanda no cede.
La idealizada figura paterna
es un listón demasiado alto
pero hay que desmitificar al mito.
Sí, es un trabajo de deconstrucción del personaje.
Merecemos ser amados por ser nosotros mismos,
necesitamos amarnos
antes de amar
y no reclamar ese afecto no dado,
esa palabra que debe anteponerse - según nuestro criterio -
ante el silencio.
Yolanda establece la oferta
pero Mister Pucela la acepta a medias.
Quiere la flor de manera momentánea
y volver como el rocío,
en el alba,
siempre que se le antoje,
sin atadura de ningún tipo.
En este mundo de impostores,
de afectos líquidos,
Yolanda quiere un amor a plazo fijo,
con calor de invernadero
pero Almería
está lejos de la Pucela de Sergio Leone.
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