A J.A. Sanchez Hita, primo hermano biológico.
Comandante del mar nocturno,
conocedor de oleajes,
de cómo se regulan las mareas,
has aceptado el reto
y, en silencio,
pones rumbo hacia el interior
más allá de la línea horizonte.
Es tu perfil, con gafas oscuras,
tu nariz afilada como la que yo tengo
un gesto inequívoco
de nuestro parentesco.
¡Cómo me has recordado a nuestro Diego!
Sin embargo,
en tu gesto adusto
hay un frio glaciar
que conlleva un corazón hermético.
Comandante del mar nocturno,
que conoce el viento salobre
y sabe apreciar
la paz del momento
en la que el navegante
ha decidido su viaje solitario.
¿Visitarás países sin mostrar salvoconducto,
escaparás con algún truco de ilusionista,
o quizás pensarás
que un cheque al portador lo arregle todo,
comprando la memoria, la desmemoria y el consiguiente olvido
?
También vale el recurso de yo a usted no lo conozco de nada...
Pero resulta que ya tenemos hecho el trabajo previo.
Comandante del mar nocturno,
hete aquí un abrazo fraterno,
vine a saber de dónde vengo,
a preguntarte por detalles
de juventud de Diego y de los abuelos.
¿Tienes fotografías?
O... como buen comandante del mar nocturno,
organizarás un rápido repliegue y
una clara retirada,
a sabiendas
de que la historia no ha sido justa
con este visitante inesperado.
Comandante del mar nocturno,
conocedor de oleajes,
de cómo se regulan las mareas,
has aceptado el reto
y, en silencio,
pones rumbo hacia el interior
más allá de la línea horizonte.
Es tu perfil, con gafas oscuras,
tu nariz afilada como la que yo tengo
un gesto inequívoco
de nuestro parentesco.
¡Cómo me has recordado a nuestro Diego!
Sin embargo,
en tu gesto adusto
hay un frio glaciar
que conlleva un corazón hermético.
Comandante del mar nocturno,
que conoce el viento salobre
y sabe apreciar
la paz del momento
en la que el navegante
ha decidido su viaje solitario.
¿Visitarás países sin mostrar salvoconducto,
escaparás con algún truco de ilusionista,
o quizás pensarás
que un cheque al portador lo arregle todo,
comprando la memoria, la desmemoria y el consiguiente olvido
?
También vale el recurso de yo a usted no lo conozco de nada...
Pero resulta que ya tenemos hecho el trabajo previo.
Comandante del mar nocturno,
hete aquí un abrazo fraterno,
vine a saber de dónde vengo,
a preguntarte por detalles
de juventud de Diego y de los abuelos.
¿Tienes fotografías?
O... como buen comandante del mar nocturno,
organizarás un rápido repliegue y
una clara retirada,
a sabiendas
de que la historia no ha sido justa
con este visitante inesperado.
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