Cuando paso por tu calle
veo la ventana del último piso
(supongo que es la tuya,
quizás supongo bien, quizás supongo mal)
con la persiana medio bajada,
una luz naranja y un visillo.
Más adelante, un restaurante marisquería con apellido Criado, una tienda de lencería
donde veo sujetadores para madre lactante y ropa de bebé,
la ferretería Venecia cerrada y la tienda Machin con las maniquíes
con traje de chaqueta y pantalón, representando la moda del otoño dos mil
dieciocho.
Esta consignas traídas del subconsciente
me hacen adentrar en la recta final hacia el otro lado de la calle Cartagena
sorteando semáforos y taxistas cabreados que se incomodan
cuando se les recuerda la preferencia en el paso de los peatones.
Wenn ich an deiner Straße vorbeigehe, finde ich niemanden
aber finde ich mich selbst.
veo la ventana del último piso
(supongo que es la tuya,
quizás supongo bien, quizás supongo mal)
con la persiana medio bajada,
una luz naranja y un visillo.
Más adelante, un restaurante marisquería con apellido Criado, una tienda de lencería
donde veo sujetadores para madre lactante y ropa de bebé,
la ferretería Venecia cerrada y la tienda Machin con las maniquíes
con traje de chaqueta y pantalón, representando la moda del otoño dos mil
dieciocho.
Esta consignas traídas del subconsciente
me hacen adentrar en la recta final hacia el otro lado de la calle Cartagena
sorteando semáforos y taxistas cabreados que se incomodan
cuando se les recuerda la preferencia en el paso de los peatones.
Wenn ich an deiner Straße vorbeigehe, finde ich niemanden
aber finde ich mich selbst.
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