Somos lo que hacemos.
No somos lo que decimos que vamos a hacer.
Este parece un tópico sacado
de algún libro de autoayuda
pero es totalmente cierto.
Por ello,
conviene
conocerse a uno mismo bien
para poder lanzarse
hacia alguna misión ejemplificadora
y apasionante.
El destello o el brillo que destila de una palabra,
no es idéntico al que trasciende de un acto.
Por ello, vigilemos nuestras palabras
y mejoremos nuestros actos.
Seamos leales, amables, respetuosos,
no tengamos miedo a la sinceridad
y no caigamos en el desaliento
ante la crítica fácil y mal documentada.
Busquemos el sol como los girasoles
en los días nublados.
Suspiremos, reconozcamos nuestros errores,
y cometamos más errores.
Así recursivamente.
No somos lo que decimos que vamos a hacer.
Este parece un tópico sacado
de algún libro de autoayuda
pero es totalmente cierto.
Por ello,
conviene
conocerse a uno mismo bien
para poder lanzarse
hacia alguna misión ejemplificadora
y apasionante.
El destello o el brillo que destila de una palabra,
no es idéntico al que trasciende de un acto.
Por ello, vigilemos nuestras palabras
y mejoremos nuestros actos.
Seamos leales, amables, respetuosos,
no tengamos miedo a la sinceridad
y no caigamos en el desaliento
ante la crítica fácil y mal documentada.
Busquemos el sol como los girasoles
en los días nublados.
Suspiremos, reconozcamos nuestros errores,
y cometamos más errores.
Así recursivamente.
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