Perché se m'odiavi, mostravi d'amarmi per sol inganarmi?
Claudio Monteverdi
Cuando era niño,
Edipo le sacudía patadas
a los compañeros de baile
de su madre
si se acercaban demasiado
y, sobretodo, si su madre reía.
Narciso se molestaba profundamente
ante una crítica destructiva y repentina
sin analizar,
previamente,
quién la había realizado,
qué intenciones había detrás de ese ataque,
qué motivaciones aún restaban
y , sobretodo,
qué se podía aprender de todo aquello.
Telémaco, creía encontrar
en cada figura paternal que se encontraba:
un profesor, un amigo de la familia, un tío
que tenía sus propios hijos, procedente de Alcalá o Graná,
ese anhelo
de la persona que tuviera
el poder mágico de restituir el orden
que se alejaba,
ese mar de emociones
revuelto,
con tantas preguntas por resolver,
con tantas incógnitas que despejar.
Cuando se hizo mayor,
los tres aprendieron el lenguaje asertivo
de un gesto,
el secreto mágico que impone una duda,
una interrogación, unos puntos suspensivos,
dejaron de extrañar presencias de extraños,
eliminaron de su vida todo lo que les quitaba la sonrisa (Coelho)
y todo lo que les hacía perder el tiempo.
Claudio Monteverdi
Cuando era niño,
Edipo le sacudía patadas
a los compañeros de baile
de su madre
si se acercaban demasiado
y, sobretodo, si su madre reía.
Narciso se molestaba profundamente
ante una crítica destructiva y repentina
sin analizar,
previamente,
quién la había realizado,
qué intenciones había detrás de ese ataque,
qué motivaciones aún restaban
y , sobretodo,
qué se podía aprender de todo aquello.
Telémaco, creía encontrar
en cada figura paternal que se encontraba:
un profesor, un amigo de la familia, un tío
que tenía sus propios hijos, procedente de Alcalá o Graná,
ese anhelo
de la persona que tuviera
el poder mágico de restituir el orden
que se alejaba,
ese mar de emociones
revuelto,
con tantas preguntas por resolver,
con tantas incógnitas que despejar.
Cuando se hizo mayor,
los tres aprendieron el lenguaje asertivo
de un gesto,
el secreto mágico que impone una duda,
una interrogación, unos puntos suspensivos,
dejaron de extrañar presencias de extraños,
eliminaron de su vida todo lo que les quitaba la sonrisa (Coelho)
y todo lo que les hacía perder el tiempo.
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