Con el consentimiento de su marido

Una historia moderna o antígua o tal vez moderna

Con el consentimiento de su marido, ella hace y deshace pero siempre regresa a casa.
Y, por supuesto, ¿quién es Usted señor para opinar sobre los acuerdos de un matrimonio
cuando cada pareja puede adoptar un plan flexible y abierto o un plan completamente diferente?
Puede Usted, en tal caso, estar en desacuerdo por la respuesta negativa a efectuar el viaje de amor. Pero, sea paciente, de verdad, querido amigo, y no crea que todo está acabado. La vida le concederá si así Usted lo merece una nueva oportunidad.
Y lo que ella hiciera o dejara de hacer, no es asunto suyo porque lo hacía en el pleno uso de su consciencia y de su libertad de acción.
¿Pedirá daños colaterales? De nada sirve eso tampoco. Porque como siempre Usted saldrá mal parado ya que inventarán tramas paralelas a lo que Usted proclama. Volverán a jugarle sucio, mein Herr.
Por ello, y por mal que le pese, con el consentimiento de su marido, la Dama actúa impunemente, sabedora de su fuerza y de su capacidad amatoria y destructora, porque es puro volcán frío, que cuando se va nos deja vacíos. ¿Es ésa una emoción ligada al verdadero amor?

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