Que cuando el niño que hay en nuestro interior
se avergüence de nuestros actos
y proteste en nombre del super-ego
que levante la mano
y pida el turno de palabra.
Por ello, frente al prejuicio,
frente al "ésto es así porque yo lo veo así"
hagámonos una siguiente pregunta,
que tiene que ver con "de veras es ésto así".
De esta manera nuestro primer argumento
estará sometido al escrutinio
de un argumento postrero.
Al prejuicio le sucederá otro juicio,
o más que un juicio,
una idea que refuta a la primera.
Nuestro conjunto de creencias,
de pseudo - verdades adquiridas
sin esfuerzo de nuestros mayores,
de los medios de comunicación
o de incomunicación que consumimos,
los valores que rezuman de sus alacenas,
son nuestro prejuicio.
Y la razón nos dice que hemos de cuestionarlo todo,
porque a todo le debe seguir una pregunta :
¿De veras el cielo es azul?
¿De veras los ángeles hacen un descanso en su jornada de trabajo?
¿De veras los calzoncillos de Juan son blancos?
¿De veras las bragas de Rosa son negras?
se avergüence de nuestros actos
y proteste en nombre del super-ego
que levante la mano
y pida el turno de palabra.
Por ello, frente al prejuicio,
frente al "ésto es así porque yo lo veo así"
hagámonos una siguiente pregunta,
que tiene que ver con "de veras es ésto así".
De esta manera nuestro primer argumento
estará sometido al escrutinio
de un argumento postrero.
Al prejuicio le sucederá otro juicio,
o más que un juicio,
una idea que refuta a la primera.
Nuestro conjunto de creencias,
de pseudo - verdades adquiridas
sin esfuerzo de nuestros mayores,
de los medios de comunicación
o de incomunicación que consumimos,
los valores que rezuman de sus alacenas,
son nuestro prejuicio.
Y la razón nos dice que hemos de cuestionarlo todo,
porque a todo le debe seguir una pregunta :
¿De veras el cielo es azul?
¿De veras los ángeles hacen un descanso en su jornada de trabajo?
¿De veras los calzoncillos de Juan son blancos?
¿De veras las bragas de Rosa son negras?
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