La palabra amigo.

Son los tiempos que corren
y la palabra amigo ha visto
desvirtuar su significado.
En nuestro mundo global,
tenemos montones de amigos
de todas partes del mundo.
Los hay altos, los hay bajos,
los hay medianos.
Los hay con los ojos chicos
y otros que tienen los ojos grandes.
Los hay peludos y los hay barbilampiños,
los hay que se convierten en followers,
y otros en supporters,
los menos en lovers.
También
los hay que dan al botón de me gusta.
En la mayor parte de los casos,
no los conocemos o los conocemos poco,
y apenas interactuamos con ellos
fuera del mundillo digital.
Por eso
no vamos al cine con estos amigos,
ni desayunamos con estos amigos,
ni charlamos en persona
con estos amigos,
ni los llamamos al salir del trabajo
para contarles nuestro día
y quedar para un café.
Por eso, y por otras muchas razones,
estos amigos son un fraude,
y la armonía que muestran
desde su parcela,
es ficticia.
Me quedo con los pocos,
que todavía recuerdo
que se ajustan
a la clásica definición de amigo.


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