Dicen que la realidad se impone

Dicen que la realidad se impone,
pero lo que de verdad se empodera

es la desgana.
Podríamos definir una desgana grupal
en los siguientes puntos:

Desgana por acometer proyectos,
por salir de la zona de confort,
desgana por ponerse el mundo por montera,
desgana por ser infiel a la costumbre,
desgana por quedar mal con suegros y antepasados
dejando a un lado la hermosa cuadratura del círculo.
Desgana por enfrentarse a la tradición,
desgana por desconfigurar a una familia,
desgana por dejar en la pobreza a unos niños inocentes,
que no pidieron venir a este mundo,
desgana por dejar de adjudicarle los privilegios
a gente que ya de por sí lo tiene más sencillo
desde el instante en que nacieron,

desgana por mirarme de nuevo en tu espejo
porque intuyo cuál es tu línea discursiva
y qué artefacto
vas a utilizar para refutar la mía.
Pero...
No convirtamos el desenlace en la trama.


¿Qué hemos de rescatar de la vivencia?
Claro está
podríamos rescatar un futuro compartido,
una promesa de viaje,
un atardecer,
pero, a estas alturas de la película,
y viendo todo lo que has invertido en ella,
se impone la desgana
sobre la realidad.

El deseo es antepuesto por su antídoto
la desidia y su coetánea compañera, la indiferencia.

Nunca se debe dejar de soñar,
pero hay veces que los sueños sólo lastiman
entonces hemos de desestimarlos.




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