Bienvenido, hijo hipster

Un padre o una madre conservadores
aspiran a lo sumo a tener un hijo hipster.
Pues esta religión de nuevo cuño
no agrede ni transforma,
se coloca sólo en una posición
de asepsia y de apatía
que favorece a los intereses
del dios más poderoso, el dinero.

El hipsterismo
es una postura,
un selfie proyectado
en el tiempo
frente a unas fotografías de
grupos del brit pop de los 80 y de los 90
coleccionadas
para, según las tendencias actuales,
subir a Instagram.

Si ya se clasifica a sí mismo como indie,
o como retroregresivo,
nuestro hijo hipster
será de lo más fashion.

Si se hace trostkista, tampoco será un problema,
porque aspirará a reconvertir a la "social-democracia"
instalada,
para hacerla reflexionar y contribuir a la causa ... ¿transformadora?

Bienvenido, hijo hipster, me encantan tus fundamentos de defensa y ataque.

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