Aunque la vida se complique
y las tardes de domingo
sean crónica
de la ausencia de unos hijos a los que amo,
no desespero
porque sé
que, tras este largo desierto,
de bienvenidas, adioses y gente,
hay un lugar donde habrá descanso.
Y el número que antecede a otro número
no será menos amable
y todo lo que habremos
deseado
estará ahí justo a nuestro lado.
El lunes frío
nos avisa:
La estación de tren,
el autobús verde
a la periferia.
Canillejas con su laberinto de coches,
el atasco en el carril del aeropuerto,
las macilentas rotondas
donde los camiones y sus conductores
mean y cagan,
poesía del Henares de extrarradio.
Díme de qué motivación hablas,
y yo te hablaré de la que todavía poseo.
Verlos crecer sanos y a salvo,
es recompensa más que suficiente,
y aunque la vida se complique
no pienso:
engancharme a alguna droga dura,
beber hasta hartarme del vino de la desidia,
o desconectarme del pulso de la vida freudiano.
y las tardes de domingo
sean crónica
de la ausencia de unos hijos a los que amo,
no desespero
porque sé
que, tras este largo desierto,
de bienvenidas, adioses y gente,
hay un lugar donde habrá descanso.
Y el número que antecede a otro número
no será menos amable
y todo lo que habremos
deseado
estará ahí justo a nuestro lado.
El lunes frío
nos avisa:
La estación de tren,
el autobús verde
a la periferia.
Canillejas con su laberinto de coches,
el atasco en el carril del aeropuerto,
las macilentas rotondas
donde los camiones y sus conductores
mean y cagan,
poesía del Henares de extrarradio.
Díme de qué motivación hablas,
y yo te hablaré de la que todavía poseo.
Verlos crecer sanos y a salvo,
es recompensa más que suficiente,
y aunque la vida se complique
no pienso:
engancharme a alguna droga dura,
beber hasta hartarme del vino de la desidia,
o desconectarme del pulso de la vida freudiano.
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