la corta militancia en el partido fantasma

yo simpatizaba con un partido político
extraparlamentario
de ésos que unían la hoz y el martillo
en un único y simbólico trance.

participaba de las reuniones de las células,
asistía a sus "multitudinarios" actos,
tomaba la palabra,
pegaba carteles, repartía pasquines
con un lenguaje hermético
casi críptico,
construía pancartas
de apoyo al sindicato del metal griego

un buen día
tuvo lugar una actuación <<histórica>>

hicimos una movilización
frente a la embajada griega
en el barrio del viso

la única salvedad
es que era por la tarde
y la embajada estaba cerrada

nuestra coherencia intacta
había viajado hacia el distrito de Chamartín
para hacernos una foto
frente a la gran pancarta
fabricada

¡estábamos ante un acontecimiento histórico
decían los viejos camaradas!

desde entonces
me separé
de aquellos que defendían
el más completo de los absurdos

la revolución nos quedaba lejos
la clase obrera no estaría nunca armada ni organizada
el Partido no controlaba a las masas populares

porque yo apostaba por una cultura de paz
y de amistad entre los Pueblos

sin olvidar la consiguiente lucha entre clases
que no tenía necesariamente que conllevar la violencia de clase

de aquella militancia en el partido fantasma
me quedan algunos fotogramas

como si de una película antígua se tratara
no olvidaré las banderas rojas
desfilando
abrazadas

ahora mi militancia
es extrapolable
a multitud de acciones coordinadas

a la solidaridad instantánea con un vecino
al fomento de la cultura
a la construcción de la alegría
en parcelas proclives a tal trama

a librar la batalla contra la pobreza
en cualquiera de sus manifestaciones
y de sus consecuencias

a unirme con personas positivas
que ven más clara la mañana

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