Entrevista con una evangelista

Andaba como un pecador errante
por los inescrutables caminos del Señor cuando fui
a dar con una convención evangelista
en plena puerta del Sol.
La hermana que oró conmigo
me hablaba en el lenguaje hermético
de su religión
e intentaba que yo interiorizara
los versículos de la Biblia.

Fue una conversación interesante
porque desde el respeto y la empatía
con el diferente pude extraer un trozo de infancia
cuando en la misa de domingo
leía normalmente la carta a los corintios escrita por san pablo
y recitamos versículos de Isaías 59
cuando habla de la iniquidad del ser humano.
Vocablo nuevo que aprendí.

No faltaron las invocaciones a la cultura de masas,
a la fé ciega, al creacionismo, al darwinismo,
al big - bang,
tampoco se crean que sé tanto.

Pese a todo, oramos
y concedí que me llamara hermano pablo
pues ...
¡qué gran cosa es esa de la fraternidad
en este mundo convulso y agitado!
¡Y qué tierno es escuchar que existe un gran padre
bondadoso allá en el cielo que nos espera para confortarnos!

Luego volvemos al asfalto y recordamos
el amor como camino pero no como palabra.

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