creo que tenes razon
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
Benedetti La culpa es de uno
Tanto en la amistad como en el amor
no se deben forzar los acontecimientos
porque uno no puede obligar a otro u otra
a aceptar de buen grado
un flujo unilateral de afecto.
Todo afecto debe ser correspondido
si así se desea.
Esto que parece obvio,
para algunos no lo es tanto,
y construye una cadena de frustraciones
que puede desembocar en una profunda tristeza.
Pero no desesperen. La vida nos trae, de vez en cuando,
pequeños paréntesis de esperanza,
oasis con forma de evasión,
que nos hacen aceptar el pasado
para poder avanzar.
A nadie le gusta reconocer cuando ha sido rechazado.
A nadie le gusta comprobar que ha sido excluído.
De todas formas,
a cada mundo que se extingue,
le corresponde un mundo que comienza.
A cada pulsión de muerte,
le corresponde una pulsión de vida
pero no hemos de quedarnos encerrados
en un laberinto de básico placer.
Las palabras nos traen música
para el deleite de los sentidos.
Nos hacen partícipes de un proceso,
en el que ordenar nuestras ideas,
fuera un objetivo prioritario.
Así conscientes, y armados
con el mejor de los talantes,
abrazamos la mañana que comienza,
el día que se desarrolla,
el fuego, el hielo, el aire,
la tarde, la noche y las constelaciones.
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
Benedetti La culpa es de uno
Tanto en la amistad como en el amor
no se deben forzar los acontecimientos
porque uno no puede obligar a otro u otra
a aceptar de buen grado
un flujo unilateral de afecto.
Todo afecto debe ser correspondido
si así se desea.
Esto que parece obvio,
para algunos no lo es tanto,
y construye una cadena de frustraciones
que puede desembocar en una profunda tristeza.
Pero no desesperen. La vida nos trae, de vez en cuando,
pequeños paréntesis de esperanza,
oasis con forma de evasión,
que nos hacen aceptar el pasado
para poder avanzar.
A nadie le gusta reconocer cuando ha sido rechazado.
A nadie le gusta comprobar que ha sido excluído.
De todas formas,
a cada mundo que se extingue,
le corresponde un mundo que comienza.
A cada pulsión de muerte,
le corresponde una pulsión de vida
pero no hemos de quedarnos encerrados
en un laberinto de básico placer.
Las palabras nos traen música
para el deleite de los sentidos.
Nos hacen partícipes de un proceso,
en el que ordenar nuestras ideas,
fuera un objetivo prioritario.
Así conscientes, y armados
con el mejor de los talantes,
abrazamos la mañana que comienza,
el día que se desarrolla,
el fuego, el hielo, el aire,
la tarde, la noche y las constelaciones.
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