¿Era necesario este viaje tan duro hacia el origen del dolor?

Hay personas que llegan a nuestra vida para después marcharse. Todas están de paso. Cada una trae en un cofre un tesoro y nosotros debemos aprender a descifrarlo. Las habrá que sean muy negativas que nos traigan tempestades y vientos lejanos. A ésas las valoraremos en su justa medida, pues tras el vendaval veremos todo lo que nos han enseñado.
A partir de la pregunta "¿Era necesario este viaje tan duro hacia el origen del dolor?" La respuesta es sí. Porque toda vivencia que nos hace enfrentarnos a nuestros profundos fantasmas, es necesaria, para desentrañarnos, para desmadejar la madeja de los años, para desantrancar la cañería obturada de la memoria, para simplificar el proceso de asimilación de la historia personal.
Por eso, si alguna vez me preguntas si estoy contento de haberte conocido te diré que contento no es la palabra propiamente. Este adjetivo podría ser trasladado a "agradecido". Agradecido porque has sido catalizadora de cambios y he podido empezar a saldar cuentas con el pasado.
Bienvenido sea este viaje hacia Ítaca y todos los que vendrán.

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