Como si estuviéramos a sueldo de Moscú... ;)
El politburó de la Gasolinera ha dictaminado alguna expulsión velada, sin dar demasiados argumentos.
El crucial proyecto del huerto, que me parece maravilloso porque nos trae a un pasado donde el mundo agrario estaba más presente, además de proponer la educación medioambiental como línea fundamental del gran entramado pedagógico e ideológico, también tiene un componente puramente disuasorio.
Y sí, en las jornadas de puertas abiertas, un buen hombre burgalés de Aranda de Duero nos ofreció una charla sobre las diferentes plantas que había en el lugar, además de una pequeña introducción gastronómica y al estudio de los insectos del lugar. Insectos buenos y malos, como él nos decía, en términos de que no atacaban a las plantas.
Dentro de la asepsia, celebramos las habas que nos ofreció y le felicitamos por una exposición amena y divertida.
Con un simple gracias nos fuímos y compramos unos huevos ecológicos que nos supieron a gloria una vez cocinados.
En lugares progresistas, se practica la asepsia y se boicotea sistemáticamente al planteamiento diverso, contradicción ésta que nos induce a pensar que la gran participación es puro humo.
Un acto contra el racismo y la xenofobia ha sido mirado con lupa por estos campechanos pobladores de los arrabales del barrio Salamanca.
Una propuesta de actividad de cuentacuentos ha sido malinterpretada y perseguida, dígamos acosada.
Entonces... Nuestra Castilla rural no ha lugar en determinadas ocasiones para el planteamiento constructor de mentalidades, ajeno a la paella dominical o a la jam session con tono hipster.
El politburó de la Gasolinera ha dictaminado alguna expulsión velada, sin dar demasiados argumentos.
El crucial proyecto del huerto, que me parece maravilloso porque nos trae a un pasado donde el mundo agrario estaba más presente, además de proponer la educación medioambiental como línea fundamental del gran entramado pedagógico e ideológico, también tiene un componente puramente disuasorio.
Y sí, en las jornadas de puertas abiertas, un buen hombre burgalés de Aranda de Duero nos ofreció una charla sobre las diferentes plantas que había en el lugar, además de una pequeña introducción gastronómica y al estudio de los insectos del lugar. Insectos buenos y malos, como él nos decía, en términos de que no atacaban a las plantas.
Dentro de la asepsia, celebramos las habas que nos ofreció y le felicitamos por una exposición amena y divertida.
Con un simple gracias nos fuímos y compramos unos huevos ecológicos que nos supieron a gloria una vez cocinados.
En lugares progresistas, se practica la asepsia y se boicotea sistemáticamente al planteamiento diverso, contradicción ésta que nos induce a pensar que la gran participación es puro humo.
Un acto contra el racismo y la xenofobia ha sido mirado con lupa por estos campechanos pobladores de los arrabales del barrio Salamanca.
Una propuesta de actividad de cuentacuentos ha sido malinterpretada y perseguida, dígamos acosada.
Entonces... Nuestra Castilla rural no ha lugar en determinadas ocasiones para el planteamiento constructor de mentalidades, ajeno a la paella dominical o a la jam session con tono hipster.
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